2025
El año comenzó junto al mar sin importar el frío. El frío de verdad llegó al recibir la llamada que no quieres recibir. El 3 de enero nos dijeron que no contáramos con ella… pero el 7 de diciembre hemos celebrado sus 99 (el médico no conoce sus genes combativos).
Volvieron las ferias literarias junto a las mejores y regresé a una discoteca (creo que una vida después de la última vez).
Nuestra pequeña se casó, y no existen en el mundo dos personas más perfectas para estar juntas.
Elena siguió su viaje y hubo quien la conoció y no pudo dormir hasta saber si aquel final había sido real. Gracias por acompañarla y vivirla tan de verdad.
Ante Milena solo me salió una palabra: Gracias. Y bailé bajo las estrellas junto a Ed (aunque me quedé sin viaje a Escocia). También grité junto a Gracie.
La familia Notorious ha crecido y nos hemos acompañado, incluidos Snatch y Toby. Los cielos han seguido con su azul intenso en verano, también en Jándula, mil años después de aquella vez. Cómo echaba de menos las risas y los abrazos (y que alguien te tire a traición a la piscina).
Han habido cafés lentos, paseos y libros.
En Bruselas descubrí la cerveza de frambuesa y di gracias de no tenerla cerca porque sería adicta.
Y cambié unas piedras por otras: madrugones, paisajes y compromisos. Lugares a los que creí no regresar se han convertido en escenarios cotidianos. Pero he perdido mi templito (será temporal, prometo regresar).
Final de año llega con miles de quilómetros a cuestas, horas de sueño perdidas y una capsulitis en el hombro, pero con la certeza de haber creído en la valentía.
Y acabo como comencé, junto al mar.
Gracias 2025.




